Crónicas

En portada > Crónicas > Fito & Fitipaldis, Palacio De Los Deportes (Madrid 28/12/2009)

Fito & Fitipaldis en Madrid

Palacio De Los Deportes
Crónicas | 28/12/2009
Fito & Fitipaldis, Palacio De Los Deportes (Madrid 28/12/2009)

Anoche, el Palacio de los Deportes de Madrid, olió a rock and roll. Porque, aún estando ya lejos de la sombra de Platero y TúFito y sus Fitipaldis dejaron claro que saben cómo montarse un espectáculo que agrade a los bienvenidos y a los nostálgicos.

Vota : | ResultadoVotos : 12
Setlist
01. Antes De Que Cuente Diez
02. Un Buen Castigo
03. Por La Boca Vive El Pez
04. Viene Y Va
05. Me Equivocaría Otra Vez
06. Como Pollo Sin cabeza
07. Me Acordé De Ti
08. Todo A Cien
09. Catorce Vidas Son Dos Gatos
10. La cuisine De Bernard
11. Quiero Beber Hasta Perder El Control
12. Barra Americana
13. Que Me Arrastre El Viento
14. Whisky Barato
15. Deltoya
16. Tarde O Temprano
17. La Casa Por El Tejado
18. Soldadito Marinero
19. Al Cantar
20. Abrazado A La Tristeza
21. Corazón Oxidado
22. Qué Necesario Es El Rock ‘n' Roll
23. Acabo De Llegar
Fito había asegurado que la puesta en escena de esta gira sería más voluminosa, y probablemente lo sea; ninguno de los que componen la banda son músicos recién llegados y desde luego que el trasfondo está cuidadísimo, pero lo que para U2 significa un escenario giratorio para Adolfo implica una pantalla que muestra imágenes y vídeos durante el concierto y un set de luces. El resto, lo dejó en manos de la música.

Con una lluvia fina caía la tarde en Madrid, y los alrededores del Palacio de Deportes, con su público variopinto, auguraban una noche para recordar. El del día 28 era el primer concierto programado de Antes De Que Cuente 10 (2009) en la capital, antes de que tuvieran que añadirse otras dos fechas (día 27 y hoy 29 de diciembre) por la venta absoluta de entradas, así que era de entender que los congregados habían esperado mucho tiempo para vivir el directo del bilbaíno y compañía. Largas filas aguardaron hasta que, puntuales, las puertas se abrieron a las 19.45 h. Los primeros comenzaron a situarse acompañados por un hilo musical que fue desde el Rock hasta la mítica (Hey baby) Qué Pasó de los Texas Tornados. 45 minutos después, siguiendo con la puntualidad suiza, las luces se apagaron, la música se acalló, y salieron en escena los de la Cabra Mecánica, encabezada por el Lichis, que, tras empezar con la conocida Felicidad, fueron calentando motores con viejos y nuevos temas hasta llegar a La Lista De La Compra, en donde el vocalista proclamaba “Viva la República” entre frase y frase. Llegadas las 21.25, la banda, cuyo tour con Fito & Fitipaldis es el último en su carrera, desalojó el escenario y volvimos a esperar incesantes que las luces se fundieran nuevamente. 

Lo cual ocurrió  media hora más tarde. Una gran ovación vio entrar un vídeo de dibujos caricaturizando un día de concierto para los fitipaldis mientras se tomaban posiciones. El vídeo terminó, y los acordes de Antes De Que Cuente Diez levantaron las 18.000 gargantas del pabellón. La reacción de público y músicos estaba a la altura de lo esperado; todos parecían gozar en el baño de masas. Con el primer duelo de guitarras entre Fito y Carlos Raya se fue apagando la canción, que no la emoción, porque recogió el testigo Un Buen Castigo, en donde el pequeño gran hombre no pudo evitar gesticular las palabras que pronunciaba ni quitarse la gorra ante semejante espectáculo al término de uno de los éxitos de Lo Más lejos, A Tu Lado (2003). Y si hablamos de expectación, hablamos también de Por La Boca Vive El Pez, el que fuera el primer single del anterior disco (2006), puesto que la gente cayó en su encanto desde el segundo uno, y la gran sonrisa de Fito nos dio a entender que se sentía encantado de estar donde estaba. Viene Y Va, al contrario que su título, no vino y se fue; parece que es otro tema que a la gente vuelve loca, así como Me Equivocaría Otra Vez, que empezó tras una luz roja, la guitarra solitaria del frontman y Joserra Senperena acompañando para deparar en una tormenta de luces de móviles y cámaras. Cosas de la magia del directo, sería en esa canción en donde se equivocaría, si bien hay que añadir que lo salvó de la manera más natural, muy a su estilo, vaya.  

Un “Yehaaw” trajo de vuelta las palmas dando paso a Como Pollo Sin Cabeza, y posteriormente, Carlos Raya se quedó solo al comienzo de la amable Me Acordé De Ti, esta vez sí que retomando el último disco, para seguir con Todo A Cien, tema cogido prestado de su banda telonera para Antes De Que Cuente Diez (2009). Con Catorce Vidas Son Dos Gatos volvió la atmósfera de las luces de pequeñas pantallas y tras ésta, en palabras de Fito, montaron una “fiesta campestre” que tenía como cocineros al mismo, a Carlos al lap-steel y a Joserracon el acordeón para darle caña a su instrumental La Cuisine De Bernard, la cual se uniría dócilmente con Quiero beber hasta perder el control, tema de Los Secretos, que daría a pie a transportarnos al íntimo A Puerta Cerrada (1998) -del que siempre se echan de menos temas-. La fiesta campestre deparó en la salida en escena del invitado, el Lichis, para cantar junto a la banda otro tema de aquel trabajo con el que arrancaría la marabunta fitipaldi, Barra Americana. 

Con el blues lento Que Me Arrastre El Viento saltamos a la era actual otra vez, pero tanto la lentitud como el 2009 duraron poco, pues Whisky Barato, y los dedos rápidos del señor Cabrales y, posteriormente, Deltoya (tema original de Extremoduro), evocaron el guitarreo y el viejo rocanroleo que precedieron a las acomodadas melodías de hoy en día. Y así, a ritmo de GreaseFito presentó a los infatigables músicos que le acompañan, y de sí mismo dijo: “y yo, de Bilbao”. ¿Qué otra presentación? A nadie le hacía falta, puesto que él, por no necesitar, no necesita ni auto-promoción: se la cedió a Niño Mandarina al llevar una camiseta de la banda de Vallecas (en donde cayó algún saludo durante el concierto) con la queFito ha colaborado –también Carlos Raya, entre otros de la escena musical española-.  

Hechas las presentaciones, y sin que la fiesta decayera, Tarde o Temprano inundó la sala de “oooh’s”, hábito que perduró para la conocida La Casa Por El Tejado, esa melodía del tercer disco que los disparó a las radios y las listas españolas. Y se notaba, porque probablemente ningún asistente pudo reprimir el instinto de vociferar y, por lo tanto, vociferó a veces incluso por encima de las voces de Fito y coros. La excitación del público continuaba en pie, viva, como la cera de una vela que se va quemando pero se niega a marchar, y por eso se derrite, para adherirse al fuego. Y aquí la cerilla fue doblegada por Soldadito Marinero, que, si buscamos temas en donde la gente se sienta cómplice y a gusto, éste es uno de ellos por excelencia. Si bien es tranquilo, eso no parece amedrentar las cuerdas vocales, y pudimos asistir a un espectáculo de tonos azules que tenía como protagonista a la audiencia cantando durante largos minutos, con el único conductor de su memoria, la estrofa “después de un invierno malo / una mala primavera / dime por qué estás buscando / una lágrima en la arena”. Fue realmente increíble, independientemente del grado de conexión que se tenga hacia la canción, e independientemente de cualquier crítica o pasado mejor.  

Ese podría haber sido un buen broche para la noche cuando la banda abandonó el escenario…  Si no fuera porque habría sido la omisión insensata de temas legendarios como Al Cantar, que a muchos melancólicos nos rememoró la juventud, y/o niñez, tierna con Platero Y Tú, claro que ayudaron las imágenes que la pantalla escupía y la soledad del pequeño músico sobre el escenario. Mucho hijo de platero había allí, o mucho reincidente en la gira, porque las letras, y especialmente el “y sentir que no estamos muertos”, parecieron escucharse hasta allá por su Vizcaya. Con el corazón un poquito más abierto, sensible y piadoso, Fito y Carlos se sentaron y Abrazado A La Tristeza acabó por instalar el sentimiento de morriña, de introspección y aflicción frente a lo que ocurre delante de nosotros. Y para colmar este capcioso final, Corazón Oxidado movió el trasero del personal empujado por los riff que mantuvo la cara de Fito en una estampa que bien nos podría recordar a la célebre del Fary comiendo limones; desde luego, estaba muy absorto en las cuerdas.  

Y volvieron a dejarnos solos, echando de menos canciones, vitoreándoles, el suficiente tiempo como para que algunos cayeran en la trampa y volaran al nido… O quizás a por más cerveza, porque desde luego, si ayer subió algo, fue el mercado de la cebada. Este hiato me concedió unos minutos que utilicé para hacer mi propia reflexión: ¿Cómo no va a haber lleno absoluto? ¿Cómo no van a precisar de hasta tres noches para satisfacer al público madrileño? Fito ha hallado la clave de fusionar en un mismo recinto a familias, a grupos de amigos, a adultos, a adolescentes, a niños, a los rockeros de toda la vida, a los chavales de bien venidos a desaliñados, a los que se mantienen en la tribu del centro. Ha conseguido ponerse delante de 18.000 pares de oídos y llegar a todos sin alardes, sin adornos, sin pelo. Eso no es mérito de los 40 principales, es mérito de una música honesta y de un tío que hace canciones para sí, esperando que alguien se vea reflejado. 

Cavilación aparte, las luces del palacio se resistían a ser encendidas, signo clásico de conciertos que manifiesta que el circo no ha clausurado. Y menos mal, porque si no en esta crónica ahora mismo estaría lamentando el menosprecio por una de las canciones que a título personal me gusta más del último, Qué Necesario Es El Rock ’n’ Roll, que sugiere una verdad que algunos pasan por alto: “qué necesario es el rock ‘n’ roll, qué prescindible el cuero”. Como fondo, en la pantalla central, músicos como Elvis, bandas como AC/DCExtremoduro, o Flying Rebollos, se intercambiaban con la de los fitipaldis montados en un cadillac. Gran despliegue y energía que se integraron cuando Acabo De Llegar llegó, que partió con los músicos sentados y desembocó en Javier Alzola (saxo) y Carlos Raya encabezando el escenario, mientras el resto se acercaba a Pete Thomas (batería), quien se dejaba dar cariño. Desde luego que quién habría dicho que esto mismo lo habían hecho la noche anterior; parecía la primera, la única, la más importante. Agasajaron al público haciéndoles partícipes de lo que se asemejaba a una fiesta de dos horas y media entre amigos, con risas, música, cigarrillos, y hasta brindis, con la diferencia de que en este guateque cabían más de una docena de miles de colegas. 

Así que, como a compadres que ves de cuando en cuando, nos despedimos, todos, con un abrazo que ellos dispusieron en forma de colosal final instrumental, y nosotros como una ovación larga y sincera que los volverá a recibir con los brazos abiertos para cuando quieran volver a nuestra casa.

para Todas Las Novedades
Magazine dedicado al mundo de la Música

Crónicas relacionadas

Atari Teenage Riot en Madrid

Álvaro de Benito  | 03/12/2010

Mark Lanegan en Madrid

The Bane  | 20/05/2010

La Roux en Madrid

Andrés Collado  | 28/03/2010

Fito & Fitipaldis en Gijón

Jonathan Pérez del Río  | 02/03/2010

Quique González en Madrid

Araceli Lobo  | 28/12/2009

The Prodigy en Madrid

Ángel Garrido  | 25/12/2009
0 comentarios
Añadir un nuevo comentario
Título
Nombre de usuario *
Correo electrónico *
Sitio web
Comentario *
Publicidad

Crónicas más leídas

Xacobeo 2010 - O Festival en Santiago de Compostela

Monte Do Gozo
Jonathan Pérez del Río  | 01/10/2010
Es norma general alabar con suma facilidad a esas bandas de la élite, denominadas GRANDES, y ensalzar sus directos, directos que ya se ensalzan (por si solos) gracias a una parafernalia fuera de lo común. Lo fácil pues, es hacer lo propio, y narrar el concierto de Muse como una hipérbole en sí mismo, y de esa forma, cumplir con el trámite. No esperen eso de un servidor, pues no todo será de color de rosa.

Mark Lanegan en Madrid

The Bane  | 20/05/2010

Lori Meyers en Valencia

Andrés Collado  | 26/05/2010

Musikeo en Ribadeo

Jonathan Pérez del Río  | 26/08/2010

Airbourne en Madrid

Ángel Garrido  | 27/04/2010