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Hardcore Superstar en Gijón

Sala Acapulco
Crónicas | 20/05/2012

O como unos chicos de Suecia que en otra época (principios de los 90) llenarían grandes pabellones dan uno de los conciertos del año en el Principado. 

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Con el sofoco a cuestas debido a llegar con el tiempo justo los teloneros Katana (grupo sueco invitado por Hardcore Superstar para que les acompañen en esta gira) me recibieron a ritmo de doble bombo, riffs afilados de heavy metal clásico y gritos agudos fieles a los tópicos del género desde que los caminos fueron inventados. Ya se sabe cómo se las gasta el público heavy, fiel como el que más, animando a una banda que ya de por si se mostraba entusiasmada y feliz, promocionando y estrenando algún que otro tema nuevo. Sin tocar un estilo que me entusiasme especialmente, les reconozco el oficio y la entrega, y su buen hacer como grupo invitado. 

Sonaba Van Halen de fondo cuando uno a uno fueron saliendo los Hardcore Superstar aclamados por el escaso público que se citó en la Acapulco (entre 150 y 200 personas) y en un compenetrado gesto abrieron fuego sobre esa Intro con “Sadistic Girls”, el primero de los muchos hits que iban a lucir. Y es que en estas lides pocas bandas pueden presumir de tener un repertorio de éxitos tan granado y contundente. Y por ello sorprende aún más la poca acogida del bolo, aunque ni el precio de la entrada, ni la fecha (jueves y época de exámenes) ayudaban. 

El sonido, en todo momento fue inconmensurable. Y los músicos, finos todos en la ejecución. 
Jocke Berg lucía a la par su poderoso chorro de voz y su musculoso cuerpo tatuado. Vic Zino, gesticulaba en todo momento y escupía riffs sin miramientos. Adde, una apisonadora desde la percusión. Y Martin Sandvik no se escondía precisamente tras su bajo, haciéndose notar (como debe ser) con un sonido notable y potente. Llevaba tiempo sin ver a un grupo de rock que sonara tan bien. No son virtuosos, ni falta que les hace. Sus pepinazos de hardrock (sleazy, un poco de Motley Crüe por aquí, un poco de los Guns N Roses por allá) frescos y potentes, son puñetazos directos al mentón, con estribillos pegadizos idóneos para levantar el puño y caldear gargantas. 

Irreprochable su actitud, entregados por completo desde el arrollador inicio, mostrándose amistosos con el público en todo momento (incluso cuando alguien subía a robarle púas al bajista). Y es que la química entre ambas partes se palpaba, con constantes guiños, poses para las cámaras y sinceras sonrisas de satisfacción mutua. Los suecos disfrutan y hacen disfrutar, por lo que es imposible no venirse arriba en uno de sus conciertos. 

Shows que van “in crescendo” a medida que los himnos van saliendo de la chistera. Atronaban con los potentes “Kick On The Upperclass”, “Medicate Me”, “Dreamin In A Casket”, “Wild Boys”, y una vez descargado lo gordo, y dejando algún as en la manga, se tomaron un descansillo para regresar hidratados con “Run To Your Mama” (baladilla mojabragas para las groupies del lugar) a la que le seguían las comercialillas “Someone Special”, “My Good Reputation” o, ya en los bises, “Moonshine”

Para cuando uno quiso darse cuenta, el concierto, de tan bueno y tan corto (90 minutillos escasos) se pasó como un suspiró. Tocaba disfrutar el momento, o lo que es lo mismo, de las dos balas que aún tenían en la recamara. Primero, “Last Call For Alcohol”, que supuso el desfase definitivo, con la peña alcanzando el cenit de motivación, hasta el punto de invadir el escenario en lo que tarda uno en parpadear, y no uno ni dos, sino hasta la mitad del aforo que se subió a las tablas de la Acapulco, a hacer coros, a hacer de gogos improvisados, a participar en lo que ya era una fiesta en toda regla (algo que me recordó cual “deja vú” al concierto de los Tito And Tarantula en este mismo lugar y con idéntico desenlace).

Y con todos ya entregados por completo, el broche perfecto con el esperado “We Don´t Celebrate Sundays”, el himno definitivo para que saltara hasta el más timorato de los presentes. 

Como cuando se despiden dos personas que se aprecian, la despedida es triste y emotiva, pero con la esperanza y el ansia de un próximo encuentro.
Prometieron volver por estas tierras, y se yo que más de uno hará lo posible por recibirlos como se merecen. 

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