Crónicas

En portada > Crónicas > Fito & Fitipaldis, Palacio De Los Deportes (Madrid 10/04/1999)

Fito & Fitipaldis en Madrid

Palacio De Los Deportes
Crónicas | 10/04/1999
No sólo se colgó en las taquillas el cartel de "agotadas las localidades", sino que en el interior del recinto se vivió una experiencia que puede considerarse mística a tenor del contacto que el público enfebrecido vivió con Fito y Extremoduro.
Vota : | ResultadoVotos : 0
Había quien señalaba que abordar el Palacio de los Deportes con Extremoduro como cabeza de cartel era sinónimo de fiasco. Hablo, lógicamente, de las personas que vieron en el grupo de Robe un boom temporal sin posibilidad de continuidad, algo que podía ser previsible y que se convirtió en el estigma de Extremoduro al tener un subidón de público tan fulgurante tras el lanzamiento de Agila. Sin embargo, para su suerte, Madrid sigue siendo una plaza totalmente entregada en la que el extremeño campa por sus fueros.

Aquello no fue, en absoluto, un concierto, sino una comunión capaz de convencer al más pintado de que Robe tiene todavía un tirón importantísimo en esta ciudad. Porque, habrá que decirlo, lo de Extremo el pasado día 10 tiene poca similitud con lo que puede llamarse un "buen concierto". Sonó de pena y cualquier intento de entender a Robe o de escuchar la guitarra de Iñaki era pura fantasía. Aquello daba igual a todos quienes habían pasado por taquilla, ya que… ¿para qué quieres escuchar a Robe si tú mismo te sabes las canciones de pe a pa y cantas como un descosido durante dos horas hasta que te quedas ronco? ¿Para qué necesitas la guitarra de Iñaki si tienes como zumbido ambiental una retahíla de palmas que anula cualquier otro sonido que no sea el "bum bum" del doble bombo que exhibía el batería? Inútiles eran los intentos de convencer a la gente de que los temas han sido arreglados y mejorados para esta gira.

Y era imposible porque el público no tenía ni la más mínima intención de escuchar. Estaban allí para cantar a voz en grito, sudar como posesos, quemar las manos haciendo palmas y dedicar al Robe una ovación emocionada cada vez que decía una de sus cosas incomprensibles. Fito, el cantante de Platero y Tú, abrió el concierto con lo que es su proyecto en solitario, una banda-divertimento que le apoya en sus canciones más tranquilas, en aquéllas que compone y canta cuando, después de un concierto de su banda genuina, aterriza en algún bar con su guitarra. El disco en el que ha puesto esas composiciones es realmente precioso, pero en directo se topó con lo mismo que se iba a topar luego el cabeza de cartel: un sonido hosco y descuidado más propio de una caja de zapatos que de un recinto para más de diez mil personas.

El se sintió a gusto y el público respondió, porque para eso había ido. Sus canciones fueron apareciendo entre los medios tiempos, el rock'n'roll clásico y un final que encendió la mecha a los acordes de versiones de Leño y Platero y Tú. Sigue siendo asombroso lo que puede motivar al público madrileño una canción de Leño. Fito abordó el Mientras tanto con tintes de reggae, pero más de dos mil o tres mil personas pasaron de la propuesta y cantaron la canción tal y como la grabó el mítico trío. El resultado fue un batiburrillo que sólo coincidía en el estribillo. Antes de marcharse, Fito tocó con Extremoduro el primer tema de la formación. Fue el momento para que el Palacio se viniera abajo, Robe apareciera con su micrófono adaptado e Iñaki se moviera como un poseso en una situación propia del cine mudo.

El, dale que te dale para arriba y para abajo, dando saltos y poniendo actitud; y nosotros sin poder oírlo. Robe expuso como pudo un buen repertorio en el que, además de las piezas de su pobre último disco, pasó revista a casi todos sus grandes éxitos. Con ésas, aún no se habían ahogado los aplausos de una interpretación cuando se veían apagados por un nuevo rugido capaz de poner el pelo de punta a cualquiera. ¿Dónde están mis amigos?, la historia de Pepe Botika, fue la primera explosión de una ristra que ya no se acabaría, Si bien bajó un poco el nivel de comunicación con los temas nuevos, lo cierto es que eso se terminaba en cuanto Robe daba los primeros acordes de uno de sus clásicos. Paró durante quince minutos para dejar que la gente consumiera cerveza sin alcohol o sandwiches de plástico en las barras del Palacio y después arrasó en toda lid con una ristra de temas en los que no faltó ninguno de los más conocidos: Jesucristo García, Extremadura, So payaso, Central Nuclear, Ama y ensancha el alma…

El resultado: una sonrisa en cada cara que aplacaba los dos litros de sudor que cubrían cada cuerpo. La gente se lo pasó en grande y poco le importó que aquello sonara como un corral. Habría que preguntarse si no es hora de exigir ya a Extremoduro una presentación en directo más digna del cartel que tiene. Lógicamente, esta exigencia tiene que venir por parte del público, porque ¿qué motivo tiene Robe para exponer algo distinto a lo que ha dado siempre si su público no hace más que crecer y se sigue mostrando satisfecho? En fin. Lo importante es que la gente se lo pasa bien y da por bueno su dinero gastado. Tanto mi chica como yo disfrutamos más con Fito que con Robe y, probablemente, todo vino por el hecho de que tratar de entender al extremeño se ha convertido en una misión imposible. Este es de los conciertos que recordaba a un examen: si no te sabes las canciones estás suspendido o, en este caso, destinado a no disfrutar.
para Todas Las Novedades
Magazine dedicado al mundo de la Música

Crónicas relacionadas

Atari Teenage Riot en Madrid

Álvaro de Benito  | 03/12/2010

Mark Lanegan en Madrid

The Bane  | 20/05/2010

La Roux en Madrid

Andrés Collado  | 28/03/2010

Fito & Fitipaldis en Gijón

Jonathan Pérez del Río  | 02/03/2010

Quique González en Madrid

Araceli Lobo  | 28/12/2009

Fito & Fitipaldis en Madrid

Soraya Valle  | 28/12/2009
0 comentarios
Añadir un nuevo comentario
Título
Nombre de usuario *
Correo electrónico *
Sitio web
Comentario *
Publicidad

Crónicas más leídas

Xacobeo 2010 - O Festival en Santiago de Compostela

Monte Do Gozo
Jonathan Pérez del Río  | 01/10/2010
Es norma general alabar con suma facilidad a esas bandas de la élite, denominadas GRANDES, y ensalzar sus directos, directos que ya se ensalzan (por si solos) gracias a una parafernalia fuera de lo común. Lo fácil pues, es hacer lo propio, y narrar el concierto de Muse como una hipérbole en sí mismo, y de esa forma, cumplir con el trámite. No esperen eso de un servidor, pues no todo será de color de rosa.

Mark Lanegan en Madrid

The Bane  | 20/05/2010

Lori Meyers en Valencia

Andrés Collado  | 26/05/2010

Musikeo en Ribadeo

Jonathan Pérez del Río  | 26/08/2010

Airbourne en Madrid

Ángel Garrido  | 27/04/2010