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In Utero

Discos | 17/04/2008
In Utero
Aunque conceptualmente alejado de su anterior Nevermind (1991), este In Utero (1993) aúna la rabia y crudeza más irracional con la energía y frescura suficientes como para considerar y coronar este último trabajo de estudio de Nirvana sin duda alguna como la mejor de sus obras.
Fecha de lanzamiento: 21/09/1993
Discográfica: Geffen Records
Productor: Steve Albini, Scott Litt
Valoración: 9'5/10
Vota : | ResultadoVotos : 1
Canciones:
01. Serve the Servants
02. Scentless Apprentice
03. Heart-Shaped Box
04. Rape Me
05. Frances Farmer Will Have Her Revenge on Seattle
06. Dumb
07. Very Ape
08. Milk It
09. Pennyroyal Tea
10. Radio Friendly Unit Shifter
11. Tourette's
12. All Apologies
13. Gallons of Rubbing Alcohol Flow Through the Strip *

* Tema incluido en las ediciones Europeas y Australiana
Kurt Cobain
Nirvana
Nirvana
Kurt Cobain
Kurt, Courtney y Frances
Nirvana
Nirvana
Kurt y Courtney
Kurt y Frances
Nirvana
Kurt Cobain
Kurt Cobain
Nirvana
In utero
He de reconocer abiertamente, y sobre todo antes de entrar en materia, que hablar de Nirvana me sume en la más profunda nostalgia y melancolía, la suficiente como para incluso hacerme derramar alguna que otra lágrima. Pero a la vez también me invita a recordar viejas escenas del pasado y momentos tan intensos e inocentemente ingenuos que con tan solo evocarlos en mi mente me provocan una enorme sonrisa en el rostro. Estas líneas dedicadas a Nirvana y a este In Utero (1993) eran algo que debía de hacer tarde o temprano, ya que muchas veces en las vidas de las personas, sobre todo de aquellas que amamos la música, existe una banda que nos cautiva y captura de por vida. Y en mi caso esa banda, Nirvana, tiene una historia vibrante, meteórica y la vez desbordante, por todos conocida.

Cuando un desangelado, y ya caótico, Kurt Cobain trató de bautizar el tercer disco de estudio de la banda como I Hate Myself And I Want To Die, la mayoría de las personas que le rodeaban se limitaron a contemplar este acto como una chiquillería más que apuntar a su largo historial. Tanto la discográfica como el resto de la banda lo disuadieron de su alocada y delirante idea, y finalmente Cobain optó por un título menos trasgresor, que a la vez sirviera de homenaje a su pequeña hija, Frances Bean Cobain. Así es como In Utero (1993) vió la luz, un título que Cobain tomo prestado de un poema de Courtney Love.

La grabación del álbum fue bastante rápida pero no por ello exenta de una gran controversia. Para la producción decidieron contar con Steve Albini, quien había trabajado como productor en la mayoría de los discos favoritos de Kurt, entre ellos el Surfer Rosa (1988) de los Pixies. En dos semanas la banda había logrado grabar un total de dieciocho canciones, y Albini tan solo invirtió una semana adicional en mezclar el disco. Pero a partir de aquí todo fueron complicaciones. Ni la discográfica, ni la propia banda, quedaron satisfechos con el resultado final de las sesiones, y prácticamente tuvieron que volver a mezclarse varios de los temas que componen este In Utero (1993). En esta nueva mezcla participaron entre otros Scott Litt y Andy Wallace, quien ya trabajara con la banda en las tareas de post producción de su exitoso Nevermind (1991).

Pero dejando las polémicas sobre la producción y la mezcla de las canciones a un lado, Cobain deseaba con intensidad y vehemencia poder ver su arte perfectamente reflejado en este álbum, tal cual sonaba todo en su cabeza. Y es que aunque siempre tuviera la extraña sensación de que no lo logró, si consiguió no obstante aproximarse lo suficiente como para mostrar con claridad un sonido crudo y afilado, fácilmente reconocible, con el sello personal y propio de Nirvana. Un disco algo alejado de su anterior Nevermind (1991), pero con la energía y frescura suficientes como para consagrar y coronar este último trabajo de estudio de Nirvana sin duda alguna como la mejor de sus obras.

Serve The Servants es el primer corte que abre el disco. A golpe de baquetas la banda arranca con esa particular fusión entre melodías pop y sencillos riffs, que logran enganchar al oyente desde la primera escucha, y un primer párrafo a cargo de Cobain en el que refleja con amargura el éxito alcanzado con su Nevermind (1991) y las altas expectativas depositadas en su banda, así como la difícil situación que le marcaría de por vida, el tormentoso divorcio de sus padres. Le sigue sin pausa Scentless Apprentice con la contundente batería de Dave Grohl marcando el paso y los riffs de Cobain estirándose y deambulando durante la canción, cubiertos de infinidad de efectos, hasta que las voces desgarradas y distorsionadas hacen acto de presencia, recordándonos que quizás lanzarse a gritar era la mejor forma que Kurt Cobain conocía para espantar a sus demonios interiores.

Llegados a este punto nos encontramos con el que fue primer single de este imprescindible In Utero (1993), hablamos como no de la fantástica, intensa y a la vez oscura Heart-Shaped Box. Con el sello característico de la banda, la canción fluye lentamente por los versos, hasta incrementar su energía e intensidad en los estribillos, en donde todo el grupo confluye con una única misión, desgarrar y corromper la suavidad de la melodía inicial. Una canción cuya temática y letra han dado para muchas y diversas interpretaciones, desde que la referencia a las flores es un eufemismo de los genitales femeninos, pasando por evidencias de un amor y una dependencia enfermiza de Cobain hacia su mujer, hasta confesiones a cargo de la propia Courtney Love en las que asegura que Kurt escribió esta letra pensando en su vagina. Pero lo que si parece claro es que el título que da nombre a este tema proviene del regalo que Love realizó a Cobain poco antes de contraer matrimonio en Hawaii, una pequeña caja en forma de corazón, símbolo de la unión entre ambos.

El álbum continúa con la controvertida y polémica Rape Me, cuya temática mal interpretada por muchos desató las iras y el desprecio de varias asociaciones feministas americanas, en la que se narra la historia de un violador que es paradójicamente violado tras su ingreso en prisión, en un macabro pero curioso acto de justicia poética. Con una estructura realmente similar a las afamadas Smells Like Teen Spirit o Lithium, una vez más Kurt Cobain nos da una verdadera lección de cómo aprovechar cuatro acordes al máximo, y extraer de ellos un riff contundente pero a la vez hermoso. Acto seguido aparece la sorprendente Frances Farmer Will Have Her Revenge On Seattle, en la que se mezcla a partes iguales el tributo a la actriz Frances Farmer originaria de Seattle, y a quien se le práctico una lobotomía tras la que siguió rodando películas para Hollywood, como a la pequeña de los Cobain, Frances Bean.

Empastada a la perfección con el anterior tema llega sigilosamente Dumb, la primera de las baladas del disco, si es que realmente pueden interpretarse como tales. La presencia de los violines, junto a la susurrante voz de Cobain hablándonos de su particular y envidiada visión de la felicidad, asociada a la ignorancia o a la falta de una inteligencia emocional, hacen de Dumb una de las mejores letras y composiciones jamás realizadas por la banda. Corta pero intensa, Very Ape profundiza en ese sonido crudo y difuso que Cobain tanto se empeñaba en reflejar, con dos riffs de guitarra diametralmente diferentes siendo acompañados con fuerza por la contundente base rítmica aportada por Novoselic y Grohl.

Una energía y rabia descontrolada que se ven ensalzadas con claridad en el siguiente tema, Milk It, que sin duda podría merecer el calificativo de obra cumbre del sonido Nirvana, y por supuesto pieza fundamental en este In Utero (1993). Mientras los cortantes golpeos de batería a cargo de Dave Grohl se divierten con el tempo de la canción, la guitarra de Cobain juguetea con armonías de notas disonantes y Novoselic crea la atmósfera perfecta a medio camino entre la introspección y el miedo, llegamos a la interesante conclusión de que nos encontramos sin duda alguna ante los Nirvana más puros y complejos de su trayectoria. Una banda realmente única, como podemos comprobar tras escuchar justo después Penny Royal Tea, otra conmovedora canción en la que Cobain nos da buena muestra de su increíble talento compositivo, encubriendo sus problemas de adicción bajo las referencias al poleo menta y su uso como método abortivo. Pero sobre todo nos sorprenden una vez más por su eclecticismo, siendo capaz de combinar a la perfección el formato semi acústico con la contundencia habitual de la banda.

Radio Friendly Unit Shifter encierra y condensa aún más si cabe el particular sonido que Cobain y los suyos plantearon para este álbum. Una dirección totalmente opuesta a las exitosas melodías pseudo Pop desarrolladas por la banda en su anterior larga duración, pero sobre todo infinitamente alejado de las radio fórmulas comerciales y habituales que se registran con la única intención de vender discos, ganar popularidad, aparecer en las emisoras y canales de música. Sin duda una excelente y lacónica sátira hacia el mundo de las discográficas y los grandes medios que esperaban ingenuamente que Nirvana volvieran a lanzar un segundo Nevermind (1991) con este disco. Ironía descarada y deslenguada que se prolonga con la explosiva y punk Tourette’s, cuyo nombre procede del poco conocido síndrome de Tourette, una rara enfermedad neuronal que produce tics nerviosos y la emisión de sonidos vocales involuntarios, que en algunos casos incluyen insultos y palabras malsonantes.

Cerrando la versión americana del álbum, y prácticamente la concepción original del mismo, nos topamos con All Apollogies, otra muestra más de la enorme versatilidad y variedad a cargo de Nirvana. Una canción de claros tintes Pop que fue compuesta inicialmente por Cobain, como muchos otros temas de este In Utero (1993), durante las sesiones de grabación y mezcla de Nevermind (1991), lo que la dota de un aroma fresco pero a la vez algo enrarecido, muestra evidente de la evolución sonora que desde entonces persiguió la banda y que tan perfectamente se ve plasmada en este disco. Como canción oculta, en las versiones Europea y Australiana, aparece la inconexa Gallons of Rubbing Alcohol Flow Through the Strip, donde la banda se deja arrastrar por la propia inercia del tema, con un Cobain parafraseando versos al más puro estilo Indie Rock, en siete minutos de grabación ininterrumpida.

Aunque eclipsado por la enormidad y monstruosidad de su predecesor Nevermind (1991), In Utero (1993) es incuestionablemente un disco esencial y clave para entender en profundidad la historia de Nirvana y del Rock Alternativo de los noventa. Si bien seguro que muchos opinarán lo contrario, nos encontramos ante la obra más brillante, oscura, ecléctica, completa y delirante que nos ha proporcionado el trío de Seattle en su corta trayectoria, fusión perfecta de la inocencia y crudeza de Bleach (1989) con la armonía y simplicidad de Nevermind (1991). Todo un verdadero lujo para los oídos y las mentes más abiertas.

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