Etiquetas
Escuchando a bandas como ésta, uno puede llegar a la conclusión de que entre los Beatles y David Bowie hicieron toda la música británica. Basta pensarlo un poco para darse cuenta de que la historia no es exactamente así, pero, en lo que respecta al pop, parece que, con el tiempo, esos dos iconos se han convertido en las columnas que sustentan a todos los grupos que, desde las islas, quieren trabajar dentro de ese estilo.
Volvía Ska-P a Madrid después de haber cosechado éxitos por medio mundo y lo hacía a una sala de mediano aforo en contra de lo que más de uno hubiéramos pensado. El hecho no es sino anecdótico por cuanto el programa que ofrecían junto a Orujo de Brujas agotó el taquillaje y permitió ver a un público variopinto y de las más diversas edades.
Bowie, quien siempre ha demostrado querer estar en primera línea de vanguardia, ofreció un concierto cargado de sorpresas y guiños a su ya larga trayectoria, mezclado a partes iguales con altas dosis de samplers y temas de su último trabajo.
Los miembros de Apollo 440 demuestran en sus composiciones una tremenda cultura musical, sabiendo elegir sus inserciones y colocándolas en el momento más adecuado dentro de unas piezas originales que cuentan con gran base rítmica, entrelazadas melodías y unas armonías de lo más originales y efectivas.
La actuación de Counting Crows en Madrid resultó un espectáculo predecible en el que lo más destacado fue la entrega de un público, representante en su mayoría de la "generación X", que recibió a la banda con desmesurado entusiasmo.
Tricky no ofreció un gran show en la Sala Aqualung, de hecho dio muestras de que su directo podría suplirse perfectamente por la simple reproducción de sus discos y sus canciones por parte de un DJ.
Publicidad