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Hace tiempo que Cooper respira por sí mismo, mudándose de Paul Weller o Ray Davies a Dave Gibbs o Kim Shattuck. Algo que pudimos comprobar en sus dos fechas consecutivas en la Sala El Sol.
Asumido que nunca ganarán el mundial, sí se puede afirmar que La Habitación Roja son campeones de su liga, una liga que, si no se llevan por goleada, sí se agencian por insistencia y asistencia.
Abría escenario, me contaron, Collision, la nueva banda de la cantante de Fromheadtotoe, pero la increíble cola que hacía de alfombra roja a la entrada de la sala El Sol nos desanimó a pasar. Una cerveza y, una vez despejado… a dentro. Llenísimo. La banda americana había tocado una sola vez en Madrid y todos querían repetir, por ejemplo, nosotros, que los habíamos visto el año anterior en el Serie Z de Jerez.
Elecktra ha debutado, hace poco, con un álbum de los que dejan impronta. Después de algunos experimentos en formato pequeño, el grupo ha puesto en la calle su primer álbum y, curiosamente, se ha decantado por sonoridades complicadas de obtener y ha dejado la simpleza para otros.
El que está resultando sin lugar a dudas uno de los mejores discos del año, “Cajas de música difíciles de parar” --por sensibilidad y visceralidad, por maestría en el dominio del lenguaje, por eficacia y belleza en la resolución musical de los temas--, tuvo una elegante y emotiva presentación en su cita con Madrid.
Fue encantador, maravilloso; pocas cosas hay más vibrantes dentro del rock’n’roll que ver a Burning en Madrid. Y eso se palpa en cualquier rincón de la sala que escojan para tomar su escenario. Si además el local elegido es El Sol, la situación debe ser similar a la que sentían los liverpoolianos al escuchar a los Beatles en La Caverna. Gloria pura.
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